Como sabemos, la pretemporada es época de rumores, contrataciones, nuevas esperanzas para los aficionados, nuevas promesas de los directivos, "ahora sí vamos a ser campeones", "tenemos una deuda con la afición", etc.
Para su segura servilleta, cruzaulino de toda la vida y ansioso por una nueva época de triunfos de los celestes, la nueva temporada es un pretexto para renovar ilusiones, para emocionarnos por nuestro equipo y ¿por qué no? para juntar el dinero que no tenemos para comprar la nueva playera, que siempre cambia cada año, y a veces cada 6 meses, así que como resultado, vemos en la tribuna playeras de diferentes años y temporadas.
Esto a colación de la nueva playera celeste (la viejita ganó un concurso vía güeb como la más bonita del mundo), misma que es similar a la de Inglaterra, sólo que en colores azul y blanco.
Lo a que a nosotros los aficionados importa es que la playera no se vea ridícula, ya que somos los que la presumimos en la calle, los que a veces aguantamos las burlas cuando el equipo pierde, y los que la compramos. Y sobre todo, que con esta playera el Cruz Azul gane un título, que buena falta nos hace.